24 - 12 - 2013

Dependiendo de dónde nos encontremos le llamarán San Nicolás, Santa Claus, Padre Hielo o Papá Noel. Aunque su nombre sea distinto, lo que no varía es la figura del viejecito barrigudo, de tez rosada, vestido con traje rojo y larga barba blanca que se ha convertido en el personaje principal de las fiestas de Navidad de muchas partes del mundo. Pero, ¿quién es este señor al que miles de niños de todo el mundo escriben una carta contándole cómo se han portado y pidiéndole un regalo para la noche de Navidad?

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El Santa Claus original era nativo de Lycia, un pueblo de la antigua Turquía (S. IV d. C.). Se llamada Nicolás de Bari y en realidad era un sacerdote de contextura física muy diferente a la del San Nicolás que conocemos ahora. Era alto y delgado, sin embargo se conocen muy bien dos rasgos importantes de su personalidad: el amor por los niños y su gran generosidad. Se creó sobre él una bonita leyenda que decía que por las noches repartía regalos entre los necesitados y los niños.

En la Edad Media, la leyenda de San Nicolás arraigó de forma extraordinaria en Europa, particularmente en Italia y también en países germánicos como los estados alemanes y holandeses. Cuando los holandeses colonizaron Nueva Amsterdam (la actual isla de Manhattan), erigieron una imagen de San Nicolás, e hicieron todo lo posible para mantener su culto y sus tradiciones en el Nuevo Mundo. La devoción de los inmigrantes holandeses por San Nicolás era tan profunda y al mismo tiempo tan pintoresca y llamativa que, en 1809, el escritor norteamericano Washington Irving escribió sobre ella en un libro titulado Knickerbocker’s History of New York (La historia de Nueva York según Knickerbocker). En el libro de Irving, San Nicolás era despojado de sus atributos obispales y convertido en un hombre mayor, grueso, generoso y sonriente, vestido con sombrero de alas, calzón y pipa holandesa. Tras llegar a Nueva York a bordo de un barco holandés, se dedicaba a arrojar regalos por las chimeneas, que sobrevolaba gracias a un caballo volador que arrastraba un trineo prodigioso.
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Pocos años después de la publicación del libro de Irving, la figura de Santa Claus había adquirido tal popularidad en la costa este de los Estados Unidos que, en 1823, un poema anónimo titulado A Visit of St. Nicholas (‘Una visita de San Nicolás’), publicado en el periódico Sentinel (‘El Centinela’) de Nueva York, encontró una acogida sensacional y contribuyó enormemente a la evolución de los rasgos típicos del personaje.
El lugar donde vive Santa Claus todo el año es tema muy controvertido. Según los noruegos vive en Droeback, 50 km al sur de Oslo. Para los suecos, vive en Gesunde, en el noroeste de Estocolmo, y para los daneses vive en Groenlandia. Los americanos están convencidos de que vive en el Polo Norte, para muchos en Alaska. En 1927 los finlandeses declararon que Papá Noel no podía vivir en el Polo Norte, porque tenía que alimentar a sus renos y allí solo hay hielo y no pastos; su residencia por consecuencia, la establecieron en Laponia, en la región de Korvatunturi, que se encuentra cerca de la ciudad de Rovaniemi. En Canadá se afirma que papá Noel vive de manera muy humilde en el norte canadiense, en particular en los Territorios del Noroeste. En el área geográfica del Pacífico, la Isla de Navidad es también reclamada por los nativos como una segunda casa de Papá Noel.
A mediados del siglo XIX, el Santa Claus estadounidense pasó a Inglaterra y de allí a Francia, donde se fundió con Bonhomme Noël, el origen de nuestro Papá Noel, quien tenía parecido físico con Santa Claus, pero vestía de blanco con vivos dorados.
Actualmente Santa Claus vive en el Polo Norte, acompañado por la Señora Claus y por una gran cantidad de duendes, que le ayudan a fabricar los regalos que le piden los niños a través de sus cartas. Papá Noel transporta los regalos en un saco y los reparte a las doce de la noche del 24 al 25 de diciembre. Para ello se desplaza en un trineo volador tirado por renos, con Rudolph a la cabeza. Papá Noel entra en las casas a través de la chimenea unas veces, dejando los regalos cerca de unos zapatos bajo el árbol de navidad. Otras veces delante de la chimenea, y otras en unos calcetines que se han dejado para este fin cerca de la chimenea o bajo el árbol de Navidad.

¿A tu casa va Papá Noel, los Reyes Magos o ambos? En cualquier caso deseo que este año te dejen en los zapatos o debajo del árbol todo aquello que más deseas. ¡Feliz Navidad!!!!

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