17 - 11 - 2010

El mito del Escorpión y Orión es quizás la leyenda más famosa relacionada con la mitología celeste y, como vemos, su origen se remonta al menos hasta la primera descripción de las constelaciones clásicas. La forma de esta constelación recuerda realmente a la de un escorpión, por lo que es muy llamativa, especialmente debido al considerable brillo de sus estrellas principales, destacando la roja Antares. Tan llamativa fue para los griegos que la extendieron hasta la vecina, y débil, constelación de Libra, por lo que ésta sería conocida alternativamente en la antigüedad como Las Pinzas.

De todas formas, como dijimos al principio, se trata de una constelación cuyo origen es claramente mesopotámico, como la mayoría de las constelaciones zodiacales, o del “Camino de la Luna”, como se las denominaba. La primera referencia clara a esta constelación la encontramos en las tablillas Mul-Apin, redactadas en Asiria durante el siglo VII a.C., aunque sin duda su origen lo podríamos situar alrededor del año 1000 a.C.. Si nos remontamos más hacia atrás en el tiempo, podemos ver esta constelación en los kudurrus casitas de Babilonia de mediados del segundo milenio a.C., siendo el escorpión una de las figuras que con mayor constancia aparece en éstos. Tanto en las tablas Mul-Apin, como en los kudurrus, esta constelación representa el escorpión de la diosa Ishhara (o Ishkhara). Diosa del amor semita, Išhara también aparece como diosa guerrera en otras tradiciones. A veces aparece como esposa del dios Dagan, dios semita agricultor inventor del arado. Su culto tuvo una gran importancia en la región de Anatolia y entre los hurritas. En un principio, parece que era representada por serpientes, pero a partir de la época Cassita su símbolo sería el escorpión.

El origen y competencias de esta deidad no está del todo claro, ya que tradicionalmente se la asimiló con Ishtar (Inanna para los sumerios), la diosa del amor y de la guerra semita cuyo culto alcanzó una fama impresionante en todo el Oriente Próximo (la misma Afrodita deriva en gran parte de ella), por lo que resulta difícil separar los atributos propios de una y otra. Tradicionalmente se habla de Ishhara como diosa guardiana de las promesas y de los juramentos, aunque en otras fuentes aparece como patrona del amor y del lecho conyugal, como es el caso de la Epopeya de Gilgamesh, característica esta última quizás tomada de Ishtar. La asignación del escorpión como su símbolo se remonta como mínimo a la época Cassita, cuando se intentó representar a cada dios con un símbolo que lo identificase claramente. Lo que no está muy claro es si esta relación es anterior o no, hecho de vital importancia para aclarar si los frecuentes escorpiones que aparecen en los cilindros sellos babilonios, acadios y sumerios tienen algo que ver con ella, ya que muchos de estos escorpiones aparentemente hacen referencia a nuestra constelación. Resumiendo, el problema estriba en saber si la constelación se empezó a ver como la figura de un escorpión debido a la asociación de este animal con la diosa, o al revés.

De todas formas, en los mencionados cilindros sellos aparece frecuentemente un escorpión como símbolo casi inequívoco de nuestra constelación, con lo que tendríamos que su origen se remontaría al tercer milenio a.C:, o incluso antes, aunque al ir más atrás en el tiempo nos sumergimos en las penumbras de la prehistoria y la falta de documentos que esto conlleva. En la Epopeya de Gilgamesh (2000 a.C. aprox.) ya se menciona a los Hombres-Escorpión que custodiaban los montes por los que salía el sol.

En las tablas Mul-Apin a la constelación se la llama simplemente gir2-tab, palabra sumeria arcaica que significa precisamente “escorpión”, en acadio era Zuqaqipu. Se trataba de una de las 18 constelaciones zodiacales. El nombre sumerio puede hacer pensar que su origen hay que buscarlo en aquella época y, aunque esto es lo más probable según vimos arriba, no hay que olvidar que el sumerio se usó en Mesopotamia como lengua litúrgica muchos siglos después de su desaparición como lengua hablada. Hay que tener en cuenta que parte de esta constelación era conocida como Ur-idim, el lobo.

En el siglo VI a.C., bajo el reinado de Nabucodonosor II, a la constelación se la denominó Arajsamna (o Arah Shamna), en referencia al octavo mes del calendario babilonio, aunque ya se la conocía como Akrabu (“escorpión”), nombre bajo la cual fue popular durante el dominio persa, bajo el cual también se nombra como Kazhdum. Esta constelación es una de las pocas que aparecen mencionadas en la Bilblia (en el Libro de Job). Posteriormente, el escritor judío Aben Ezra (siglo XII) identificó la constelación con Kesil o ‘Akrabh, el emblema tribal de Dan. El astrónomo Riccioli la denominó Acrobo Chaldeis, en referencia a los Caldeos, pueblo que se hizo con el poder en Babilonia en el siglo VII a.C.. R.H. Allen indica otros posibles nombres para Escorpio en Babilonia (aunque no está comprobado que todos hagan referencia a nuestra constelación): Bilu-sha-ziri (“Señor de la Semilla”), Lugal Tudda (“Rey del Rayo”) o Kakkab Bir (“Estrella Escarlata”). Es curioso que, aparentemente, algunas culturas de América vieron en esta constelación un escorpión. Según V.W, von Hagen, los mayas denominaban a esta región celeste Zinaan ek (“Las Estrellas del Escorpión”). Naturalmente no ha sido la única interpretación, pues, por ejemplo, para los maoríes era el anzuelo del mítico héroe Maui.

Escorpio y la mitología celeste

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