20 - 07 - 2010

GÉMINIS
Según una antigua tradición, Géminis viene a significar con frecuencia pares opuestos. Una antítesis dual entre el Todo y lo individual, la tierra y el cielo, el creador y lo creado.

Esta realidad de Géminis se encuentra presente en el mito egipcio de Osiris y en la leyenda del Ave Fénix.

Esta última habla de la especie más hermosa de las águilas, una con enormes alas y cuyo tamaño es similar al de un pavo que lleva sobre su cabeza una especie de moño.

Según los sacerdotes del antiguo Egipto, el Ave Fénix tenía el cuello color oro y su cola blanca aparecía jalonada por pinceladas rojas. Sus ojos emitían una luz semejante al destello de las estrellas y en cuanto notaba próxima su muerte, se disponía a preparar un nido inflamable con materiales diversos como maderas, resinas, gomas y hierbas aromáticas en el que se tendía expuesto a los rayos del Sol.

Estos provocaban un denso incendio a causa del cual, el cuerpo del Ave Fénix, quedaba reducido a cenizas. De ellas saldría, pasado el tiempo, otro Fénix para volar hacia el altar del Sol portando los restos de su padre. Esta ave mítica y fabulosa parece que podía vivir más de quinientos años y siempre se la relacionaba con el culto que los sacerdotes egipcios tributaban al Sol.

Pero dentro de la simbología de Géminis, destaca el símbolo de los gemelos. El origen de esta constelación está asociado al mito griego de Cástor y Pólux, dos hermanos gemelos, hijos de Zeus.

Profesándose un amor sin límites, la muerte de Cástor lleva al otro a renunciar a la inmortalidad para estar con su hermano. Desde entonces, los dioses les divinizan y unen sus destinos para toda la eternidad.

En el aspecto más práctico, se puede decir de Géminis que es un signo lleno de contrastes. Regido por Mercurio, el planeta de la inteligencia, cuya influencia suele verse empañada por la difícil personalidad de los nativos de este signo.

Al igual que contradictoria es su relación con el resto de los signos, también lo es el hecho de que esta doble personalidad les proporcione un encanto especial. Astutos, convincentes e impulsivos, pueden llegar a ser muy nerviosos y superficiales en algunas cuestiones.

Para este cuarto signo del Zodiaco, reservaban los estudiosos clásicos una interpretación que relacionaba dos mundos: el de la idea y el de la ausencia de formas. De todas formas, el simbolismo de este signo ha sido siempre bastante confuso y, mientras uno lo ven como reflejo de un trabajador incansable, otros lo hacen como un animal acuático.

Si cree saber todo sobre el origen de los signos, espere a la próxima nota.

El turno de Géminis en el origen de los signos

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