07 - 11 - 2013

Es importante reconocer que, más allá de nuestro trabajo, relaciones personales, logros y éxitos, hay un espacio más profundo que necesita de nuestra atención, y que nos acompaña durante toda la vida. Este espacio es llamado por muchos, alma,  y llegar a ella es importante para vivir una vida  madura y plena. La espiritualidad no debería verse como algo complicado. Es parte natural de cada uno de nosotros y, por tanto, más práctica y sencilla de lo que uno pudiese creer. Es necesario que sepamos lo que realmente es la espiritualidad, porque una espiritualidad mal entendida nos extravía y resulta nefasta.

Ser espiritual consiste en ser una persona a gusto consigo mismo, estar agradecido de la vida que posee, entender y adaptarse en el mundo en el cual vive sabiendo que no giramos todos alrededor suyo, sino que él gira alrededor de todos. Una persona espiritual intenta llevar una vida que desarrolle  los aspectos físicos, emocionales, intelectuales y espirituales de su realidad humana equilibradamente. La espiritualidad “sólo” requiere ser conscientes, aquí y ahora, y obrar adecuadamente.

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El espíritu se alimenta de nuestras vibraciones conscientes e inconscientes, de lo que deseamos, creamos, soñamos y de lo que fue, el espíritu es el holograma de nuestra realidad, es el conducto directo que nos lleva de la mano a reconocer nuestra alma y sus múltiples facetas. Ser espiritual es reconocer este espíritu, el Yo profundo, enterrado por las múltiples capas del ego, y que está más allá de la aspecto externo y de las supuestas “necesidades” que nos dicta el mercado, que vibra por encima de las estructuras de la mente condicionada y las formas pasajeras de la materia.

Una persona espiritual no juzga, observa y entiende que todo tiene un propósito perfecto y normalmente no lo cuestiona, lo acepta pues se hace responsable de sus creaciones. Es una persona que no busca tener la razón, pues acepta que hay una diversidad infinita y que también forma parte de ella.

No es necesario pertenecer a ninguna religión para gozar de una vida espiritual, la espiritualidad está ligada al alma humana y debe nacer de ella no de llevar un símbolo religioso o de pasarse todo el día meditando. Con esto no queremos decir que la religión o la meditación sean prácticas negativas, ni mucho menos, simplemente queremos resaltar que para que una persona pueda desarrollar su espiritualidad no es obligatorio que profese una religión sea la que sea o que se pase la vida en meditación. Lo que sí es cierto es que muchas personas encuentran en la religión o en la meditación el camino para llegar a su ser interior y a convertirse en un ser espiritual.

Lo primero que hay que hacer para ser una persona espiritual es quererlo. Querer ser una persona espiritual implica voluntad, no sólo para empezar, sino sobre todo para continuar por ese camino.

Siéntete realmente contento con lo que haces; esto te hará una persona espiritual que es realmente feliz consigo mismo, basta ya de pasar todo el día trabajando por dinero, haz de tu hobby un trabajo y que al despertarte solo te levantes con alegría, con entusiasmo y con ganas de hacer mejor las cosas. Tomate algún momento de tu día para meditar, y con esto nos referimos a que te tomes un tiempo de tu día para sentarte en un lugar tranquilo y despejar tu mente, tómate 10 minutos para no pensar en preocupaciones, trabajo, limitaciones,etc., sino que dejes tu mente en blanco, y  que tus pensamientos fluyan por sí solos,  esto ayudará a que tu mente descanse de un día difícil. Esto puede parecer muy incómodo y extraño al principio. Persiste. Le estás dando tiempo y espacio a la voz interna para que se haga escuchar. Lo hará ya sea durante ese tiempo tranquilo, o durante los eventos del día.

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Tienes que ver la vida como una gran escuela. Cree que todos los eventos de tu vida, las situaciones y las personas, han sido estructurados con el fin de enseñarte exactamente lo que necesitas saber ahora. Cuando algo suceda en tu vida, para bien o para mal, pregúntate cuál es la lección para ti. Incluso situaciones o personas desagradables han sido colocadas deliberadamente allí como un reto que te ayude a crecer.

Hay que aprender a perdonar. Es muy difícil elevarse espiritualmente cuando todavía nos encontramos aferrados al pasado y a sentimientos de rencor y resentimiento.  Admite que todos cometemos errores y que por muy graves que estos sean, sólo estamos actuando de acuerdo a lo que sabemos y a nuestros recursos. Quizás nos hayan herido en el pasado pero debemos comprender, perdonar y olvidar. No se trata de ser santos… se trata de sanarnos a nosotros mismos. Pídete perdón a ti mismo y a los demás, en persona, con una carta o en forma energética. Liberaremos una carga que nos hará la vida más liviana.

Rodéate de personas amorosas, honestas y bondadosas. Siempre existe la posibilidad de filtrar nuestras relaciones, alejando lo tóxico y atrayendo amor y paz. Haz algo bondadoso por alguien más y por nosotros al menos una vez al día. Todos necesitamos un empujoncito de vez en cuando, y mantener la energía de nuestros cuerpos y nuestros espacios limpia y positiva, ayuda muchísimo, así que purifícate de la manera en que te sientas más cómodo.

En definitiva, siente, ríete como cuando eras niño, canta, baila, grita, llora, enójate, que mientras intencionalmente no dañes a nadie, es válido y parte de tu experiencia, no te limites y mucho menos permitas que otros te limiten. Esta vida es tuya, vívela, respétate a ti mismo que al hacerlo estarás respetando a los demás, ámate incondicionalmente que a medida que te ames más y más, amarás el mundo alrededor tuyo y él te amará a ti. ¿Qué es ser espiritual o cómo serlo? La respuesta es simple, Se.

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