01 - 08 - 2012

No hay una manera correcta o equivocada de leer y distribuir las cartas. El tarot ha de ser leído con espontaneidad y precisión. Nunca hay que forzar su lectura; más vale una interpretación sencilla y clara que otra llena de grandes fantasías y confusa. Cada posición de una carta en la configuración tiene un significado que le ayuda a interpretar el significado de la carta que cae en dicha ubicación.

El significado de una sola carta en una lectura dependerá de muchos factores: su posición en el método o tirada, las cartas a su alrededor, la naturaleza de la pregunta y la naturaleza intuitiva del lector. Además, la interpretación también varía según la percepción de la persona que lo lee. Lo fundamental a la hora de enfrentarse con el Tarot es adoptar una actitud de receptividad, en la que no quepan ni el escepticismo ni la superstición. Porque es básico para conseguir que el Tarot “hable”, y que la persona que lo maneje le respete y no lo considere como un pasatiempo más o menos interesante. El Tarot es algo muy serio, que procede del pasado más remoto de la Humanidad y que llega a nuestra Era Atómica cargado con todo el simbolismo de unos tiempos en que con el nacer de la magia surgieron las ciencias como una consecuencia.

Las cartas del tarot pueden ser utilizadas por cualquier persona; por las intuitivas y de alto nivel espiritual, así como por las que son totalmente terrenales, racionales, matemáticas y analíticas. De su lectura se obtienen magníficos resultados, el lenguaje que maneja es fácil de acceder y tiene información que puede ser estudiada. A la persona que interpreta el Tarot la llamaremos Lectora y Consultante a la que trata de conseguir las respuestas. Consultante y Lectora, colocadas frente a frente, han de sentirse cómodas, mantendrán silencio y gran serenidad.
Las cartas del Tarot serán barajadas o mezcladas por ambas partes para impregnarlas de esa maravillosa electricidad o magnetismo que todos poseemos.

La Lectora como buena psicóloga, observará detenidamente a la Consultante para poder penetrar en ella y captar su pensamiento.
La Lectora, segura de su potencia, hará que las primeras cartas que saque la Consultante, respondan simbólicamente al motivo más importante de la Consultante. Según su posición, unas cartas nos hablarán del futuro, otras del pasado y otras del presente. Las cartas del tarot se levantarán siempre del mismo modo y así unas saldrán boca arriba y otras boca abajo. Cada carta tiene un significado, representa un hito, un acontecimiento o una premonición, hechos todos de nuestra vida. El tarot por lo tanto, nos da unas pautas para intuir el futuro y en la medida de lo posible evitarlo si no nos gusta con nuestras acciones.

Aunque tradicionalmente el consultante suele hacer una pregunta específica, hay gente que prefiere no revelar información personal, especialmente si es algo escéptica respecto a la habilidad psíquica del lector. A veces, los consultante hacen preguntas irrelevantes, porque no se atreven a expresar o incluso a enfrentarse a lo que realmente les preocupa. A pesar de ello, un lector intuitivo puede ofrecer el consejo adecuado para resolver el verdadero problema. Lo más importantes de una carta, significado, está en su imagen, número y posición. Significado particular que es consecuencia del conocimiento y la propia experiencia de cada uno.

A los lectores con fuertes poderes telepáticos, les preocupa que puedan conectar directamente con la mente del consultante y no con su propio supraconsciente. Por ello, insisten en usar una segunda baraja de cartas. El consultante baraja y reparte en persona, y se comprueba que la evaluación psíquica sea la misma.
Es interesante ver cómo los símbolos responden al estado actual de la Consultante: salud, profesión, amores, etc.
El Tarot se compone de 78 cartas divididas en dos grupos: 22 cartas simbólicas, llamadas Arcanos Mayores con nombre propio y simbología directa; y 56 cartas llamadas Arcanos Menores formadas por los cuatro palos tradicionales: copas, bastos, espadas y oros.

Las siete primeras cartas de los Arcanos Mayores hacen relación a la vida intelectual del Consultante, las siete segundas a la vida moral, y las siete terceras a la vida material; la vigésimo primera carta es transitiva. Es decir, las cartas de los Arcanos Mayores representan las fuerzas físicas y espirituales que afectan al hombre. Con los arcanos mayores puedes interpretar todo aquello que quieras saber, pero es necesario que grabes bien en tu mente el significado de cada uno de ellos. En el momento de la tirada, las ideas deben acudir a tu mente de forma inmediata y sencilla. De esta forma, conseguirás responder a tus impulsos y a tu videncia a la hora de expresar lo que te está indicando cada uno de ellos.

Según algunos tarotistas, existen 9 reglas básicas que todo practicante del tarot debe conocer y respetar:

Primera: Adquirir confianza con las cartas del Tarot, procurando manipularlas diariamente, sin pretender predecir nada, simplemente tocándolas una a una, barajándolas y guardándolas luego en un lugar al que sólo tenga acceso el dueño. Conviene evitar que nadie más las toque, ya que pueden contaminarse con eventuales energías negativas.
Segunda: Sólo se debe consultar cuando realmente uno se encuentra en completa sintonía mental y corporal con las cartas; que se sientan como algo vivo.
Tercera: Se debe procurar que el ambiente en el que se realice la consulta esté apartado de ruidos, música, luz excesiva y colores muy vivos; así como que haya pocas personas presentes en ese momento.
Cuarta: Cuanto más se lea acerca del Tarot, mejores serán las interpretaciones; aunque, la clave sólo se halla de una forma empírica.
Quinta: Ser siempre honesto al plantear las preguntas.
Sexta: No hay un modo establecido para barajar las cartas, ya que el resultado será el mismo.
Séptima: Hay que respetar al máximo el Tarot y no utilizarlo por puro capricho, como forma de matar el tiempo, ya que se rebelaría y daría respuestas inadecuadas.
Octava: El significado de las cartas varía según se lean al derecho o al revés.
Novena: Hay que procurar no tirar las cartas los martes, los viernes y los sábados, ya que el resultado de la lectura sería incorrecto. El día propicio para realizar la tirada es el domingo.

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