“Tú, que me has guiado por tan singulares caminos, permíteme una vez más conocer tú grandeza y tú sabiduría. Gracias por está tranquilidad que nos brindas a todos los que creemos en ti, señor”.
“Síguenos iluminando en el camino en el que andamos, robustece nuestro corazón, vigoriza nuestra de fe e ilumina nuestro entendimiento, para que seamos dignos de las admirables lecciones que nos da la vida. Amén”.






