Libra y su lugar en la esfera zodiacal

LIBRA
Los mitólogos explican que Libra es el signo del equilibrio, y todas las tradiciones lo representan por una balanza. Ocupa el séptimo lugar en la esfera zodiacal, número de gran tradición en el campo de la Numerología.

En este caso, los nativos de Libra estarían imbuidos de las características que esta ciencia que atribuye este número características como la eficacia, triunfo, espiritualismo y la utopía.

Sin embargo, otras tradiciones relacionan a este signo con el número cinco como representativo del simbolismo de Libra. En este caso cambiaría la circunstancia del nativo de Libra, ya que el número cinco representa la agresividad y el nerviosismo, el pesimismo y el escepticismo, la queja amarga por lo dura que la vida se muestra con ellos.

Pero, a pesar de este pesimismo, algunos estudiosos de la Astrología opinan que los Libra dominan esta situación nefasta a base de ejercitar ininterrumpidamente su fuerza de voluntad.

Imagen de la Justicia, esto es Libra desde las primeras simbolizaciones. La Astrología antigua introduce el signo emblemático que todos conocemos: una mujer con los ojos vendados que lleva en una mano una balanza y en la otra una espada.

La mitología explica que esa mujer es la diosa de la Justicia, también llamada Temis; hija del Cielo y de la Tierra, pues aunque durante mucho tiempo viviera muy a gusto y por propia voluntad en esta última, los horrores y desmanes que sobrevinieron en la llamada Edad de Hierro, la ahuyentaron. Presa del dolor y del miedo, buscó refugio en el Cielo y allí forma la constelación de Venus, en la parte del Zodiaco que denominamos Virgo.

Más sobre el origen de los signos, en una próxima entrega.

Grecia y La Mesopotamia, en los orígenes de Virgo

VIRGO

Desde tiempos inmemoriales se ha identificado a Virgo con la castidad y ha constituido la base de innumerables mitos. Los egipcios por ejemplo, tenían a Isis, una de las divinidades que consideraban en un lugar superior, como prototipo de las cualidades propias de este signo.

Cuando el Sol, en su movimiento aparente, atraviesa el signo de Virgo, es el tiempo de la recolección; por ello, en determinadas mitologías y religiones, se dice que está ligado al nacimiento de alguna importante divinidad.

El significado de su representación ha variado a lo largo del tiempo y, por ejemplo, en la Mesopotamia y Grecia era considerado como el intermediario entre el cuerpo y el alma.

En algunas culturas se representa a Virgo por la efigie de una joven virgen que porta en su mano dos espigas de trigo. Por algo es signo de tierra y simboliza la espiritualidad universal y el orden.

En lo referente a personalidad, los Virgo se caracterizan por su extremada meticulosidad y amor al orden. Son muy inteligentes y disciplinados, no huyen de las responsabilidades y buscan, como último objetivo, la realización personal.

Emociones y pasiones, desde los orígenes de Leo

Leo es el quinto signo del Zodiaco y tiene mucho que ver con las emociones, pasiones y todo lo relacionado con el plano afectivo. Su simbolismo tiene su origen y su base en la luz de la luminaria que lo rige, el Sol, y en la fuerza que este planeta irradia.

Esta realidad de Leo es identificada, en ocasiones, con aquel antiguo Rey de Egipto, pacífico por naturaleza, que intentó mejorar las costumbres cargadas de agresividad de sus súbditos. El pueblo egipcio identificaba a de Osiris con el Sol y a Isis con la Luna.

Sin embargo, actualmente a este signo y su vigor se le identifica con el león.

Otros significados a través de la historia de los pueblos, relacionan e identifican al Sol y al león. Así, se dice que cuando el Sol comienza a nacer se asemeja a un joven león y cuando se pone a uno viejo.

Sea como fuere, símbolo de fuego o rey de los suyos, este signo simboliza al rey, al padre. La autoridad y la energía son las características más marcadas de los nacidos cuando el sol más calienta.

Cómo es Cáncer, según sus orígenes

CÁNCER
Cáncer es un signo de agua y su representación por medio de un animal perteneciente a este medio, como es el cangrejo, parece basarse en el movimiento aparente del Sol.

Desde una determinada perspectiva, ese movimiento aparente es en realidad un retroceso que queda reflejado con la forma de andar de este animal, hacia atrás.

Este volver sobre los pasos andados, puede ser interpretado como signo de juventud eterna y de renacimiento constante. Cáncer es signo de concepción, de intuición y fantasía.

Más, en la entrega de la próxima semana.

El turno de Géminis en el origen de los signos

GÉMINIS
Según una antigua tradición, Géminis viene a significar con frecuencia pares opuestos. Una antítesis dual entre el Todo y lo individual, la tierra y el cielo, el creador y lo creado.

Esta realidad de Géminis se encuentra presente en el mito egipcio de Osiris y en la leyenda del Ave Fénix.

Esta última habla de la especie más hermosa de las águilas, una con enormes alas y cuyo tamaño es similar al de un pavo que lleva sobre su cabeza una especie de moño.

Según los sacerdotes del antiguo Egipto, el Ave Fénix tenía el cuello color oro y su cola blanca aparecía jalonada por pinceladas rojas. Sus ojos emitían una luz semejante al destello de las estrellas y en cuanto notaba próxima su muerte, se disponía a preparar un nido inflamable con materiales diversos como maderas, resinas, gomas y hierbas aromáticas en el que se tendía expuesto a los rayos del Sol.

Estos provocaban un denso incendio a causa del cual, el cuerpo del Ave Fénix, quedaba reducido a cenizas. De ellas saldría, pasado el tiempo, otro Fénix para volar hacia el altar del Sol portando los restos de su padre. Esta ave mítica y fabulosa parece que podía vivir más de quinientos años y siempre se la relacionaba con el culto que los sacerdotes egipcios tributaban al Sol.

Pero dentro de la simbología de Géminis, destaca el símbolo de los gemelos. El origen de esta constelación está asociado al mito griego de Cástor y Pólux, dos hermanos gemelos, hijos de Zeus.

Profesándose un amor sin límites, la muerte de Cástor lleva al otro a renunciar a la inmortalidad para estar con su hermano. Desde entonces, los dioses les divinizan y unen sus destinos para toda la eternidad.

En el aspecto más práctico, se puede decir de Géminis que es un signo lleno de contrastes. Regido por Mercurio, el planeta de la inteligencia, cuya influencia suele verse empañada por la difícil personalidad de los nativos de este signo.

Al igual que contradictoria es su relación con el resto de los signos, también lo es el hecho de que esta doble personalidad les proporcione un encanto especial. Astutos, convincentes e impulsivos, pueden llegar a ser muy nerviosos y superficiales en algunas cuestiones.

Para este cuarto signo del Zodiaco, reservaban los estudiosos clásicos una interpretación que relacionaba dos mundos: el de la idea y el de la ausencia de formas. De todas formas, el simbolismo de este signo ha sido siempre bastante confuso y, mientras uno lo ven como reflejo de un trabajador incansable, otros lo hacen como un animal acuático.

Si cree saber todo sobre el origen de los signos, espere a la próxima nota.

Más sobre el origen de los signos zodiacales

TAURO
El segundo de los horóscopos de la rueda zodiacal Asiria es el que corresponde al signo de Tauro.
La personalidad de los nativos de este signo es en sí una continua contradicción, pues está regido por Venus y a la vez se relaciona intensamente con la Luna.

La influencia decisiva de estas dos fuerzas femeninas se unen y dan como resultado una mezcla de ensoñación y sensualidad.

El símbolo de Tauro es un toro cuyos cuernos parece que representan, según interpretaciones de la Astrología moderna, a la
Luna en relación con su fase creciente y con su efectismo en cuanto a la incidencia en los ciclos de fecundación de la mujer.

En la mitología clásica, sin embargo, parece que Tauro fue un héroe de Creta, capitán del ejército de Minos cuya brutalidad y crueldad eran famosas. Con la misión de matar al hijo de Minos, un toro que vivía en el mar, el héroe rompió su promesa y Poseidón le castigó.

Tras una larga y enrevesada condena, nació el Minotauro, un monstruo con el cuerpo de humano y la cabeza de toro que fue encerrado en un laberinto.

La mitología romana, por su parte, relaciona la figura del toro con la forma elegida por Júpiter para raptar a la bella Europa.

No se pierda más acerca del origen de los signos…

Origen y mitología elemental de los signos zodiacales

 

ARIES
Los orígenes del signo de Aries se pueden encontrar en la leyenda de los argonautas que partieron en busca del Vellocino de
Oro. Estos intrépidos héroes griegos viajaban en el barco construido por Minerva para la ocasión y que recibió el nombre de Argos.

Entre ellos se encontraban, entre otros, Hércules, Jasón, Cástor y Polux. La aventura termina con la muerte del héroe. En medio de una fuerte tormenta, una viga de madera se desprende y cae sobre su cabeza.

El hecho de que a Aries se le asocie con esta leyenda de trágico final, hace que se atribuya a los arianos la cabeza como punto débil.

Otra de las apariciones de Aries en la mitología, tiene lugar en la hindú. Esta relación viene del animal que lo representa: el carnero.

En India, este animal es el elegido para transportar al dios creador. Este animal, muy venerado por culturas milenarias como la egipcia, hace remontar sus orígenes a eras anteriores a la cristiana.

Por otra parte, no hay que olvidar que la era de Aries termina cuando comienza la era cristiana, después de permanecer como era astrológica cerca de dos mil años.

Desde 1991 a 1786 (a. C.) se construyen fortificaciones en la zona oriental del río Nilo y en alguna de las cataratas del delta. Es entonces cuando la duodécima dinastía egipcia erige el gran santuario de Karnak, lugar en el que se venerará al dios Amón, a quien se le representa con su cabeza en forma de carnero.

Pero, dejando al margen su parte mitológica, hay que centrarse también en la que corresponde a Aries como signo zodiacal que determina ciertos tipos de comportamiento o carácter.

Al signo del carnero corresponde el honor de ocupar la primera casa de la rueda zodiacal. Este carácter innovador va implícito en los arianos, personas activas donde las haya, aunque a menudo piensen más rápido de lo que actúan.

Regido por Marte, dios de la guerra, Aries es conocido por el resto de los signos por su espíritu luchador y combativo que puede llegar a convertirse en abuso de poder cuando sobrepasa los límites permitidos del liderazgo.

Los orígenes del signo de Aries se pueden encontrar en la leyenda de los argonautas que partieron en busca del Vellocino de
Oro. Estos intrépidos héroes griegos viajaban en el barco construido por Minerva para la ocasión y que recibió el nombre de Argos.

Entre ellos se encontraban, entre otros, Hércules, Jasón, Cástor y Polux. La aventura termina con la muerte del héroe. En medio de una fuerte tormenta, una viga de madera se desprende y cae sobre su cabeza.

El hecho de que a Aries se le asocie con esta leyenda de trágico final, hace que se atribuya a los arianos la cabeza como punto débil.

Otra de las apariciones de Aries en la mitología, tiene lugar en la hindú. Esta relación viene del animal que lo representa: el carnero. En India, este animal es el elegido para transportar al dios creador.
Este animal, muy venerado por culturas milenarias como la egipcia, hace remontar sus orígenes a eras anteriores a la cristiana.

Por otra parte, no hay que olvidar que la era de Aries termina cuando comienza la era cristiana, después de permanecer como era astrológica cerca de dos mil años.

Desde 1991 a 1786 (a. C.) se construyen fortificaciones en la zona oriental del río Nilo y en alguna de las cataratas del delta. Es entonces cuando la duodécima dinastía egipcia erige el gran santuario de Karnak, lugar en el que se venerará al dios Amón, a quien se le representa con su cabeza en forma de carnero.

Pero, dejando al margen su parte mitológica, hay que centrarse también en la que corresponde a Aries como signo zodiacal que determina ciertos tipos de comportamiento o carácter.

Al signo del carnero corresponde el honor de ocupar la primera casa de la rueda zodiacal. Este carácter innovador va implícito en los arianos, personas activas donde las haya, aunque a menudo piensen más rápido de lo que actúan.

Regido por Marte, dios de la guerra, Aries es conocido por el resto de los signos por su espíritu luchador y combativo que puede llegar a convertirse en abuso de poder cuando sobrepasa los límites permitidos del liderazgo.

Más, en una próxima nota.

La astrología y su colaboración a la interpretación médica

Cada signo representa una parte muy determinada de la anatomía, uno o varios órganos, centros nerviosos y sentidos. La presencia de planetas o de cúspides de casas en un signo puede significar un cierto número de enfermedades. Cualidades, etc…

Las casas corresponden a los signos en su orden primordial desde todos los puntos de vista.

Los planetas tienen, aparte de sus significaciones generales y de un modo de actuar que les es propio, significaciones Particulares en relación con las casas que gobiernan o que Ocupan.
Los signos marcan el carácter general.

Los planetas, por su posición en los signos, caracterizan las tendencias.

La combinación de signos, planetas y casas desarrolla la individualidad. Durante la interpretación hay que proceder en este sentido.

Una vez reconocido el temperamento del sujeto según la distribución de los planetas en las triplicidades y cuadruplicidades, se escoge el Hyleg, el Afeta o el Anareta. A continuación, con una ojeada sobre el conjunto del tema se verán los principales aspectos y grupos de planetas en relación con los órganos y las casas. A ello le sigue un estudio detallado del tema, un profundo análisis, y la síntesis.

Se empieza siempre por el signo del Ascendente, que informa sobre la constitución del nativo y las enfermedades que tiene tendencia a contraer. Hay que tener en cuenta los aspectos que recibe la cúspide.

En segundo lugar se interroga al regente del Ascendente desde los siguientes puntos de vista:
1.0 De los efectos que pueden resultar de su propia naturaleza.
2.’ De las características del signo o de los signos que gobierna.
3.1 De las características de las casas que corresponden.

Así vemos que el Sol, regente del Ascendente en la VI’ casa, aporta al Ascendente los efectos debidos a su propia naturaleza, los de la casa VI y los del signo en VI; y aporta a la casa VI los efectos debidos a su propia naturaleza, los de signo Leo y los de la casa 1.

Después de examinar al Ascendente y a su regente, conviene proceder igual con su dispositor y los planetas que se encuentran en la casa. Los aspectos cambiados entre un planeta y su dispositor son de esencial importancia. La interpretación continúa mediante el examen de las casas significativas de enfermedades, es decir la VI’, Vllla y Xlla, de sus regentes, de los dispositores de sus regentes y de los planetas que hay.

Una vez terminado el análisis, al disponer de un gran número de datos, hay que hacer la síntesis, que es lo esencial del trabajo de interpretación.

Para empezar hay que saber cuáles son los datos que hay que tener en cuenta, y cómo se debe proceder para tener la certeza de que el diagnóstico Astromédico será exacto.

El Ascendente, su regente, el dispositor de éste y los planetas de la casa 1 indican los puntos débiles del organismo. Estos puntos débiles o tendencias enfermizas, sólo pueden interesar en la medida en que corresponden a una enfermedad efectiva, aguda o crónica, es decir, en la medida en que posteriormente sean confirmadas por casas o planetas significadores particulares de enfermedades. Por tanto, sólo se considerarán las indicaciones que reciban una confirmación válida.

Los signos del zodíaco y las enfermedades

Los males que aquejan al cuerpo suelen tener una correlación con los astros. Conózcalas en esta nota.

ARIES: epilepsia, dolor de cabeza, erupciones en la cabeza y en el rostro, vértigo, neuralgia, congestión cerebral, encefalitis, apoplejía, meningitis.
TAURO: difteria, dolor de garganta, inflamación de las amígdalas, glándulas en el cuello, sofocación, anginas, escrófulas, laringitis, abscesos, estrangulación.
GEMINIS: bronquitis, tuberculosis, enfermedades de los pulmones y de los nervios, pulmonía, pleuresía, fractura de los brazos.
CANCER: desarreglos intestinales, galtralgia, hidropesía, tos, cáncer, clorosis, etcétera.
LEO: enfermedades del corazón, palpitaciones, síncopes, fiebres, meningitis espinal, ataxia locomotriz, rupturas de aneurisma.
VIRGO: cólicos, disentería, diarrea, enteritis, cólera, peritonitis, estreñimiento, trastornos de la digestión intestinal.
LIBRA: todas las enfermedades de los riñones, supresión de orina, uremia, nefritis, neuralgia renal, etcétera.
ESCORPIO: mal de piedra, fístula, hernias, hemorroides, ceño, gonorrea, blenorragia, sífilis; enfermedades de la vagina y del útero, enfermedades génito urinarias.
SAGITARIO: ciática, gota, dislocación de las caderas, fracturas del fémur y de la clavícula. Trastornos sanguíneos. Flebitis.
CAPRICORNIO: enfermedades de la piel, reumatismo (articular). Dislocación de las rodillas, derrame sinovial, eczemas, urticaria. Fractura de las rodillas. Enfriamientos.
ACUARIO: tobillos rotos o esguinzados, varices, trastornos nerviosos espasmódicos; dolor de espalda. Trastornos circulatorios, palpitaciones o paro cardíaco.
PISCIS: descarga de las mucosas, gota, callos, deformaciones de los pies y de los dedos de los pies; enfriamientos y cólicos cogidos por los pies. Hidropesía. Alcoholismo (a veces tuberculosis).

Cómo los planetas influyen sobre las finanzas

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SOL: fortuna por éxito profesional así como por relaciones honorables o por el padre. Liberalidades y gastos considerables.

LUNA: fluctuaciones financieras, altibajos, éxito gracias a la familia, a la popularidad o por ocupación en contacto con el público.

MERCURIO: dinero ganado mediante pequeñas transacciones, fluctuaciones rápidas pero ligeras y repetidas. Beneficios por trabajos mentales, por sutileza y adaptación, así como por la intervención de parientes consanguíneos. Ganancias por negocios relacionados con los transportes, los medios de comunicación, de publicidad y de información.

VENUS: dinero ganado por ocupación agradable y fácil, sin grandes esfuerzos. A menudo fortuna por comercio de lujo, por las artes, la música, el canto, el teatro, las diversiones. Gastos en belleza y placeres, vida feliz sin grandes ambiciones y sin preocupación por el futuro.

MARTE: la energía y la capacidad de trabajo proporcionan los éxitos financieros, pero hay una propensión al gasto y también a las pérdidas por empresas, gran dificultad para ahorrar pero facilidad para recuperarse después de cada quiebra.

Ganancias por la industria, las construcciones y las máquinas, por el empleo del hierro y del fuego.

JUPITER: posibilidad de fortuna considerable por suerte, por nacimiento en un medio ambiente desahogado y por ocupaciones excepcionales, por apoyos poderosos y benéficos. Ganancias por comercio al por mayor, por exportaciones, por negocios de finanzas, de alimentación y bienestar.

SATURNO: fortuna debida al esfuerzo y al trabajo paciente; fortuna difícil pero acumulación lenta mediante el ahorro. En general concede pocas satisfacciones materiales. Ganancias por negocios inmobiliarios, agrícolas y relacionados con minas. Imposiciones a largo plazo.

URANO: fortuna adquirida repentinamente por riesgo o especulación. Peligro de quiebra o de pérdidas súbitas, de sorpresas desagradables en materia financiera. Dinero ganado por inventos, ciencias modernas y negocios nuevos y progresistas, por la práctica de un arte o de una ciencia oculta. Ganancias intermitentes y ocasionales, sobre todo por negocios relacionados con los automóviles, telegrafía sin hilos, aviación, mecánica, etcétera.

NEPTUNO: posibilidad de una gran fortuna ganada por medios fáciles pero más bien discutibles, por combinaciones geniales, por fraude o iniciativas mal intencionadas, por ganancias en la Bolsa y maniobras sutiles. Peligro de escándalos financieros seguidos de descrédito y de pérdidas formidables o de ruina. Ganancias por especulaciones, por negocios de crédito, por fraude, por negocios relacionados con los productos sintéticos, las materias artificiales, caucho, petróleo, aceites, etcétera.